jueves, 7 de abril de 2011

Salgan sin avisar

[El libro de Dalmacio Negro sobre El hombre nuevo, que hoy he empezado a leer por última vez, es un viaje a los fondos del alma del hombre moderno y contemporáneo. Hobbes, Rousseau, Kant, Hegel, Nietzsche. Guardini, Foucault y cientos de nombres y títulos presentados, creo que no siempre con sistema, en un ensayo que además vale por una crestomatía teológica, filosófica y politica. Interrumpo la visita en esta casa tan bien ordenada y en la que, por tanto, me encuentro à mon aise, para mirar en una morada que siempre me ha resultado ajena: Michael Oakeshott. DN, con más sutileza que mano izquierda, aunque tampoco ésta le falte, me acaba de indicar la salida en una nota a pie de página: MO, The Politics of Faith and the Politics of Scepticism.]

Todos los libros nos reciben con las puertas abiertas: "Pasen sin llamar". 

Mas qué mérito puede tener, aplicado al libro, un consejo como éste, que reza también en las puertas de las agencias de viajes y las notarías  Apenas encuentro más excepción a tan generosa regla que las ediciones privadas o conmemorativas, en las que parece que no todos son bienvenidos. Y lo  señalo, que conste, con todas las reservas, pues cada uno de esos libros de factura particular, inaccesibles y por raros tan envidiados, lo que en verdad nos están diciendo es algo mucho peor: "Reservado el derecho de admisión". Pues también para ocupar un lugar en los paraísos y plateas de las ínsulas  literarias  muchos son los llamados y muy pocos y selectos los invitados.

Mejor entonces que todos esos libros, que uno tampoco desprecia pero que mira con recelo, temeroso de que nos transformen en hombres de un sólo libro, serán aquellos que nos susurran en cada página: "Salgan sin avisar".