domingo, 22 de abril de 2012

Del correo

No acusé recibo de su libro entrevista Traidores nunca duermen. Tampoco del que viene con prólogo suyo y dedicado a Drieu. Hace unos días me llegó su carta. Le preocupa la descomposición moral y espiritual de algunos amigos comunes, pero también ese mismo mal que hace diana en la voluntad. Un recorte de la Frankfurter sobre Medellín, que hemos conocido juntos él, Yolanda y yo. Además, cuatro notas mecanoscritas con sus agudas glosas sobre Carl Schmitt, hombre y mito: Carl Schmitt und kein Ende. Notizen von Günter Maschke.

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Decía Paul Valéry que con Setendhal no había forma humana de acabar, pues no tenía fin. No concibo, decía, mayor elogio. Algo parecido sucede con Schmitt.

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Conversación con Carl Schmitt (1979)

Schmitt: Heidegger decía que Hölderlin era el más grande de los poetas alemanes. ¡Una falsedad absoluta! El poeta alemán más grande es Theodor Däubler. Si Heidegger hubiera encontrado no en Hölderlin, sino en Däubler al mejor poeta alemán, él -Heidegger- habría sido para Husserl lo que Richard Wagner fue para Meyerbeer. ¿Lo entiende usted, señor Maschke?

Maschke: No.

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Schmitt en Hispanoamérica

El Vicealmirante Luis Giampietri, durante muchos años jefe de las tropas especiales peruanas, "probablemente el más temido enemigo de Sendero luminoso, era un lector apasionado de Schmitt en traducciones españolas  e italianas. Quien había asistido a cientos de funerales por sus hombres, quien había participado en la lucha contra la guerrilla urbana en las calles de Lima, quien había sobrevivido a las granadas le dijo a mi correspondiente a principios del verano de 1992: "No entiendo la polémica sobre este hombre [Schmitt], es un pensador completamente inofensivo".

En 1948 le ofrecieron a Schmtit la posibilidad de exiliarse en Argentina vía Suiza. "¿Por qué desechó esos planes?", le preguntó GM en 1980. Respuesta de Schmitt: "Debo vivir aquí, donde mora mi enemigo. Además, para mi vale eso de que un viejo árbol no puede ser trasplantado". Como GM sabía su buen español le replicó señalándole que esto hubiera sido para él una gran ventaja. "¿De qué ventaja habla usted? ¿Para qué?". Respuesta de GM: "¿Le parece poco dejar de ser el Kronjurist del Führer y adoptar el delicioso sobrenombre de Kronjurist de Evita Perón?

2 comentarios:

El único paraíso es el fiscal dijo...

Frente al chismorreo, las anécdotas.

Contra el mal gusto, la ironía.

Frente a la TV, el silencio que precede a la reflexión.

En fin, a la dicha por el esfuerzo y la renuncia.

Qué fácil decir y qué difícil de alcanzar.

Jerónimo Molina dijo...

Veo que se vive bien en el paraíso. El esfuerzo, por tanto, merece la pena. Abrazo.