miércoles, 30 de marzo de 2011

Razón Española 166

Recibo el nuevo número de Razón Española (RE) en Cartagena. Lo abren las cartas de Vizcaíno Casas y De la Mora, de las que me quedo con la preocupación de D. Gonzalo por la difusión de su revista, lo que más tiempo le quitó cuando este empieza a escasear en cualquier biografía. El escritor y el filósofo político se escriben sobre unos ejemplares de RE regalados a la Universidad mexicana de Guadalajara.

De Vizacaíno, el 20 de abril del 92: "...aunque, efectivamente (y me consta de ciencia propia) los mexicanos no destacan por su cariño hacia nosotros, estas gentes de Guadalajara constituyen una gozosa excepción, y de ahi mi interés por acercanos a ellos..."

Lo cierran seis o siete reseñas sobre los libros y los autores de siempre, que ya no suelo leer. Pero hago una excepción con la excepción: lo que escribe AM sobre la Caza mayor, la nueva y creo que grande novela de Aquilino Duque.

Interesante: una buena recesión de PCGC sobre el libro de José Alsina Calvés, Pedro Laín Entralgo. El político, el pensador, el científico (ENR 2010), que puede leerse también en el Catoblepas de julio de 2010.

A mi, la de Laín, con todas sus debilidades, incluida la fagocitación y explotación de su nombre por el sector leído del socialismo, propiciadas por él mismo, me parece una trayectoria presentable. Julián Marías, saliendo al quite como un ángel de la guarda, decía al poco de publicarse el Descargo de conciencia, que la de su amigo era no sólo presentable, sino "una de las más presentables" que había conocido. Matices al margen,  me molestan mucho de un tiempo a esta parte los juicios morales sumarios. Creo que se busca en ellos una coartada para activar el odio. Y eso es incompatible con la Verdad, incluso con la "verdad histórica", relato más modesto con el que apenas tiene el hombre para ir tirando hasta que el Cordero tire de la manta.

PC, en otras témporas buen amigo, escribe: "En Descargo de conciencia, lo peor, con ser malo y mucho, no son sus palinodias, a menudo grotescas, sino la ridiculización y la censura de un istema político, al que el autor contribuyó a dar lustre intelectual". Pasaje, entre otros, que me recuerda la opinión de AT en Las armas y las letras, cuando describe, supongo que no por ciencia propia, el abrazo de Laín al cadáver de Ridruejo. El médico nacido en Urrea de Gaén le robaba su legitimidad democrática al poeta de los sonetos a la piedra. Algo así dice AT, a quien excede por cierto PC cuando recomienda al premuerto Laín hacerse cartujo o pegarse un tiro.

Pero también leo lo que sigue, que vale por todos los editoriales de las últimas semanas de La Gaceta y periódicos ad similia:

"Decididamente, en la España de hoy es la democracia, no el patriotismo, el último recurso de los canallas" (p. 215).