sábado, 4 de agosto de 2012

Maritain y las dictaduras católicas

A Maritain no le austaba la "democracia orgánica". Tal vez le escuchó el término a Fernando de los Ríos, o a alguno de sus discípulos, en agosto del 34 en Santander. La "orgánica" le parecía la verdadera democracia personalista, comunitaria y pluralista, a la sazón parasitada por Rousseau y Proudhon. El modo de la autoridad en ella practicado no era partenalista ni burocrático, sino de compagnonage. Aunque no se sepa muy bien, la verdad, que quería decir Maritain con ese término, para mí evocador de la camaradería de los Compagnons de la Libération, incluso de la masonería.

El gran error de las democracias de la postguerra era, según Maritain, el sufragio personal inorgánico, aliado demoníaco del "caballo de Troya de la representación proporcional". Muy superiores juzgaba las virtudes del sufragio corporativo, aunque el debate sobre esta y otras cuestiones anejas se falseó en la Europa de los años 30: en una atmósfera de amenaza, en los regímenes demoliberales inorgánicos bastaba con calificar de fascista o comunista una reforma para hacerla imposible. Es lo que sucedió en España en 1931 con la segunda cámara de representación orgánica anhelada por el krausofascista a su pesar Adolfo Posada, icono del constitucionalismo de izquierdas. O más tarde, en el franquismo, con las "asociaciones políticas".

Maritain era también enemigo de la partitocracia y partidario del presidencialismo, única organización del poder ejecutivo capaz de hacer "al Estado y al gobierno independientes de los partidos políticos".

El paisano del Garona, simpatizaba con el tipo de "dictadura católica" personalizada por Salazar en Portugal, que cuidadosamente distinguía del autoritarismo de Dollfuβ. Al General Franco le colocaba en otro plano: en el de lo detestable. Le aplicaba el artículo de la cerrrazón francesa para el catolicismo y la política españolas. Como Aron, quien aun reconociendo su error de juicio en 1936 sobre la legalidad de la República y la ilegitimidad de la sublevación, se resistía, en Démocratie et totalitarisme, a incluir la dictadura constituyente de desarrollo de Franco entre los regímenes "despolitizadores".