martes, 1 de mayo de 2012

Servata distantia

Mi amigo romano CG regresó a su casa. Le recibimos el jueves y estuvo con nosotros hasta el domingo 29. A mis alumnos y a algunos estudiantes curiosos de la Facultad de Derecho les explicó su taxonomía del liberalismo contemporáneo.

El sábado por la noche, después de misa, se quedó todavía un rato en casa. Jimena estaba dormida ya y Julia correteaba de aquí para allá, agitando con su trayectoria los pequeños montones de juguetes de los que estaba sembrado el salón. El suelo era ya un lugar peligroso, pero no tanto como el campo de minas en que, cotidianamente, lo convierte la espontánea colaboración de mis dos hijas.  Te y helado.

Hablamos de Giuseppe Ferrari, un historiador risorgimental y anticlerical, seguramente algo masón, del que aprecio su Histoire de la raison d'État (una edición francesa póstuma de fianles del XIX). Le descubro a C, que le conoce mucho mejor que yo, la perla de la introducción: a la inteligencia política parece que sólo se llega atravesando la voie de la douleur. Le pregunto por Teoria dei periodici politici, también de Ferrari y me dice que es una obra rarísima. Yo he tenido noticia de este libro por Bouthoul.

Ferrari fue el primer editor de las obras completas de Giambattista Vico. Pasamos otra vez a Ferrari, cuya muerte me relata, casi en penumbra. Luz. Me cuenta también las muertes de la Arendt y de De Gaulle, que ahora recuerdo que había leído, tal vez en De Gaulle, mon père, de su hijo el almirante Philippe De Gaulle. El héroe de Francia murió haciendo solitarios en su casa de Colombèy-les-deux-Églises.

Vico trabajó rodeado de sus sietes hijos. Le veo en su casa, revestido con la toga de profesor y escribiendo sobre los corsi y los recorsi en la historia, mientras sus hijos, después de la calma, han empezado otra vez una inocente guerra civil. Y, la verdad, todo esto es un consuelo.

3 comentarios:

El único paraíso es el fiscal dijo...

Muy bonito. Siento no haber estado allí.

Jerónimo Molina dijo...

Palencia en familia tampoco debe haber estado mal. Abrazo.

Enrique García-Máiquez dijo...

Además de la constante información, qué buena literatura. Gracias. Esa penumbra... y luz se ve, y hasta impacta un poco en la vista. Qué bien.