martes, 6 de septiembre de 2016

Franco y de Gaulle

Obras completas de J. de Maistre, en Olms Verlag, Hildesheim 1984.
Se tenían gran estima. Se puede decir que se caían bien. Paso de Clausewitz a de Gaulle y otra vez a Clausewitz, un sociólogo inopinado que añadir a la relación de sociologi per caso de CG. Precisamente leyendo el capítulo que CG le dedica a Tolstói me decido a leer El erizo y el zorro, de Isaiah Berlin. Bueno: dejando a un lado el prólogo del macho alfa liberal y premio Nobel, me interesan solo el paralelismo del ruso con Joseph de Maistre y Joseph Proudhon. Pero Berlin me parece alguien demasiado "profesor" a quien le preocupan las cosas "profesorales": la definición perfecta de académico anglosajón. Me voy por la tangente y pienso en las Obras Completas de de Maistre, con cuya edición facsimilar de la lyonesa de 1884-1886 espero poder hacerme pronto. De de Gaulle puedo leer esta tarde, por fin, Le fil de l'épée. Tiene razón Freund: escribir un libro como ese sin haber cumplido cuarenta años es extraordinario. Creo que algo así ha estado al alcance de casi nadie en el siglo pasado. Sigo teniendo muy presente Vers l'armée de métier y La discorde chez l'ennemi, que leí antes de cumplir yo treinta, me consuelo, pero estas páginas de 1932 son otra cosa. Quien escribe libros como Le fil de l'épée se codea con Maquiavelo en el banquete de los antiguos. Mi impresión, a medida que avanzo con mi impedimenta -Jimena me pregunta cualquier cosa sobre Simbad el Marino- y llego al final ("El político y el soldado"), es que el comandante de Gaulle ha escrito un espejo de príncipes para el general de Gaulle. Si Franco, en vez de escribir esas bobadas sobre la masonería hubiera escrito alguna página como esas de de Gaulle, esculpidas con citas de Shakespeare, Heine, Goethe, Ardant du Picq o Clausewitz,  para devolverle el filo a la espada, otro gallo nos cantara. Y si en vez de darle palique a su primo Salgado-Araujo se hubiera aplicado con un leal Peyrefitte, ahora tendríamos algo potable que leer sobre el pensamiento de Franco y no todos esos chascarrillos de Sancho Panza en Barataria.